Dr. José Fernández Gerente Clínico - Rayen Salud

En general, la tecnología aplicada al quehacer de nuestras vidas toma un mayor valor y significación cuando conlleva un sentido social. Esto es patente y relevante en el sensible ámbito de la Salud, específicamente en la atención de las personas. Chile ha sido parte activa de la tendencia mundial en la “transformación digital” en el ámbito sanitario o “modernización de la salud”, en función de mejorar la gestión y la atención a los pacientes, la racionalización de los costos, eficiencia del gasto y por supuesto aportar con herramientas informáticas a los funcionarios que se desempeñan en los establecimientos de Salud.

Recordemos que hace unos 10 años las fichas clínicas electrónicas de los pacientes eran sólo de papel, en la mayoría de los centros asistenciales, lo que claramente dificultaba el resguardo de la integridad y seguridad de la información, y no permitía a los gestores en salud tener información ni menos trazabilidad de las atenciones de las personas, lo que complicaba la tarea de ejercer una atención de mayor calidad; no focalizada en un problema o dolencia en particular, sin contemplar el contacto, la historia de prestaciones, los factores protectores y/o de riesgos, etc.

Hoy, luego del esfuerzo y trabajo colaborativo de cientos de actores, Chile ya cuenta con el 80% de los establecimientos de Atención Primaria de Salud y el 50% del nivel Hospitalario implementado con ficha clínica electrónica, como lo han dicho las autoridades, situando a nuestro país como referente latinoamericano en la incorporación de tecnología de la información (TI) en el ámbito de la salud pública. Asimismo, se ha implementado el primer portal de pacientes de Latinoamérica que aporta directamente en el empoderamiento de las personas y sus familias en su cuidado, fortaleciendo la adherencia a los tratamientos, promoción y prevención en salud y mejorando la comunicación entre los centros de salud y sus beneficiarios.

Sin duda, tenemos importantes desafíos por delante para seguir avanzando y profundizando los buenos resultados, lo que implicará la promoción y prevención de estándares nacionales e internacionales, que permitan la interoperabilidad de los sistemas y el trabajo colaborativo, normado por la autoridad. Esto es fundamental para entregar las certezas del resguardo, integridad y confidencialidad de la información de los pacientes.

Al final, al tener información clínica en tiempo real, se pueden tomar mejores decisiones clínicas y mejores decisiones en gestión asistencial, sin tener que esperar meses y años para procesarla, como pasaba hasta hace muy poco en gestión sanitaria.

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